ALARMAS COMUNITARIAS: EN QUE CONSISTEN

La popularidad de las alarmas comunitarias está en creciente ascenso. Y es que comparado con otros sistemas de alarmas es económico, y supone una organización vecinal muy importante, quienes se mantienen en permanente contacto y alerta ante cualquier caso de inseguridad.
El sistema de alarmas comunitarias se pone en práctica de la siguiente manera: los vecinos se organizan y adquieren un sistema de alarma común, equipo que se adquiere por única vez. Se otorga a cada uno de los vecinos un pulsador, y cuando este pulsador es activado actúa a modo de botón antipánico y activa las alarmas poniendo en comunicación inmediatamente a la sede policial.

En algunas experiencias que se han puesto en práctica en el país, como por ejemplo en la ciudad de Córdoba, los vecinos, además, están en permanente comunicación vía Whatsapp, y hasta el Comisario local es parte del grupo de mensajería instantánea. Los vecinos conectados al sistema de alarma comunitaria poseen cada uno en su vivienda un cartel que reza la leyenda “vivienda protegida”, y además colocan cartelería en las calles del barrio.

En la ciudad de Córdoba hay instalados actualmente unos 258 sistemas de alarmas comunitarias, y más de cinco mil pulsadores. Estas cifras, que son provistas por la Secretaría de Seguridad Ciudadana, según las empresas proveedoras de estos servicios de alarmas, podrían ser mayores.

La proliferación de estos sistemas de alarmas, en el ejemplo de la ciudad de Córdoba, se debe a una gran organización vecinal para hacer frente al flagelo de la inseguridad, y al aliento por parte de las autoridades y la Policía.

La popularidad de estos sistemas también pueda adjudicarse a lo económico del sistema, si se compara con el gasto que tendría que hacer cada vecino en adquirir un sistema de alarma particular. Los sistemas de alarmas comunitarios tienen un precio que oscila entre los 6000 y 8000 pesos, equipo que se adquiere por única vez. Y cada pulsador tiene un precio de entre 200 y 400 pesos.

Por supuesto, el éxito de este tipo de experiencias siempre radicará en la comunicación permanente de los vecinos, y la buena administración de estos sistemas, así como los grupos de Whatsapp. Y algo más que relevante lo constituye la solidaridad entre los vecinos agrupados, y el seguimiento de un protocolo de actuación cuidadosamente articulado con la policía.

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